Los Secretos de la Cafeína
Publicado: 12-06-2007

Fruto del Cafeto
El café es el nombre común del género de árboles género Coffea y de sus semillas (granos). Hay una treintena de plantas productoras de café, de las cuales la más importante es el cafeto, un árbol originario de Etiopía, y que tiene una altura de de cuatro a seis metros.
Los frutos maduros, con un aspecto parecido al de las cerezas, contienen dos granos generalmente. Los granos maduros son de color carmesí oscuro. El color castaño oscuro o negro lo adquieren después de secados y tostados.
El café es la segunda materia más comercializada en el mundo, sólo detrás del petróleo. Se produjeron un total de 6,7 millones de toneladas de café anualmente entre los años 1998 y 2000. Brasil encabeza la producción mundial (ha sido una gran ayuda a su desarrollo económico).Las variedades más importantes de café a nivel internacional son arábica y canephora. Normalmente se mezclan y tuestan juntos varios tipos de granos de café verde para elaborar los sabores y aromas comerciales.
La cafeína es una DROGA. Es un alcaloide (compuesto orgánico generalmente de origen vegetal que produce efectos fisiológicos en el cuerpo), que se obtiene de las semillas y de las hojas de más de 60 especies de plantas en todo el planeta.
Está presente en el café, el té, el cacao, en la nuez de kola (ingrediente para preparar bebidas de cola), en la yerba mate, el guaraná, etc...
Está también presente en todo tipo de refrescos, la gaseosa, los chocolates... Por lo tanto, la cafeína es la droga más aceptada socialmente y a su vez la menos perjudicial.
Al contrario de lo que piensa alguna gente, el alcaloide presente en las hojas del té, la teína, es la misma sustancia que la cafeína, por lo tanto muchas bebidas de té tienen los mismos efectos que el café. Incluso, en peso, el té contiene más cafeína que este.
La cafeína es un suave excitante que estimula el cerebro, aumenta la tensión arterial, estimula el sistema nervioso central, promueve la formación de orina (leve efecto diurético) e incrementa la actividad del corazón y los pulmones. Provoca una sensación de euforia y de fuerza durante algunas horas, retardando y aliviando la fatiga.
A dosis habituales de dos a cuatro tazas diarias (150 a 250 miligramos) estimula las funciones psíquicas, lo que aparentemente no es seguido de depresión, facilitando la actividad intelectual, la creatividad, la asociación de ideas y la atención (pues mantiene despierto y en estado de alerta a su consumidor). También aumenta la presión arterial, la secreción de saliva y de jugos en el estómago de forma transitoria. Así mismo tiene acción antiespasmódica en la vesícula.
Comienza a actuar tras 5 minutos después de su ingestión. La máxima concentración en la sangre se alcanza entre los 30 y 45 minutos siguientes. A las tres horas ya se ha eliminado la mitad de lo que se absorbió, y así proporcionalmente.
Mediante el uso continuo puede ser adquirida una leve tolerancia, necesitando dosis mayores para obtener los mismos efectos.
Grano de café tostado
A dosis altas produce el efecto de cara rojiza, excitación, ansiedad e insomnio, temblor, un aumento generalizado de la sensibilidad, disminución de los reflejos y aumento mayor de la diuresis. Puede provocar gastritis por exceso en la estimulación de la secreción gástrica. También se asocian ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, taquicardia e incluso diarrea.
En personas con hipersensibilidad a esta sustancia, los síntomas descritos aparecen consumiendo cantidades muy pequeñas, por ejemplo 250 mg. por día.
También en altas concentraciones puede disminuir la probabilidad de embarazo, aumentar el riego del aborto espontáneo y de bebes con bajo peso.
El uso prolongado de más 650 mg. diarios de cafeína al día (ocho o nueve tazas de café) puede ocasionar úlceras gástricas, incremento del nivel del colesterol, insomnio crónico, ansiedad y depresión permanentes. Este tipo de consumo también parece estar asociado con disfunciones cardíacas y la aparición de ciertos tipos de cáncer asociados a los alquitranes del café.
Esta droga provoca dependencia física, por lo que dosis mayores a los 350 mg. diarios de cafeína (consumidos durante un mes) pueden provocar la aparición de un síndrome de abstinencia (en usos terapéuticos se recomienda reducir gradualmente el consumo). El síndrome se manifiesta por irritación, dolor de cabeza, cansancio, depresión y somnolencia. No es grave y desaparece a los pocos días.
En el sentido médico estricto, la 'adicción' a la cafeína implicaría consumirla de una manera abusiva. Una vez que la gente alcanza su nivel diario normal de consumo de cafeína, por lo general no desea consumir más; y casi nadie tiene problemas cuando reduce su consumo en el transcurso de varios días en vez de hacerlo de una sola vez.
La cafeína se utiliza para el tratamiento de la migraña (y también otros tipos de cefaleas) porque produce vasoconstricción en los vasos sanguíneos del cerebro, pues se cree que son los causantes de esta dolencia. Asimismo potencia el efecto de algunos analgésicos (como la aspirina, el paracetamol...) y puede aliviar en parte los ataques de asma porque produce broncodilatación.
Se usa también para el tratamiento de la apnea en los recién nacidos y como antídoto para la depresión respiratoria en sobredosis de heroína y otros opiáceos. También se usa para cuadros de intoxicación etílica.
También se encuentra en numerosos preparados antigripales en asociación con otros fármacos.
La cafeína para tratar en su estado puro (elaborar medicamentos, etc..) se obtiene en gran parte en el proceso de elaboración del café descafeinado.
Fórmula molecular de la cafeína
El consumo de café reduce considerablemente la aparición de cálculos biliares, pues parece ser que la cafeína puede prevenir la cristalización del colesterol, principal componente de esta afección.
Algunos compuestos, como los anticonceptivos y los fármacos para el corazón o las úlceras, reducen la capacidad del organismo para eliminar la cafeína por los riñones, aumentando su efecto. Esto puede provocar insomnio, irritabilidad y palpitaciones. La cafeína reduce el efecto sedante de algunos tranquilizantes y, si se toma con algunos antidepresivos, puede causar una crisis de hipertensión arterial grave y alteraciones del ritmo cardíaco en algunos pacientes.
Prácticamente ningún niño reacciona de manera negativa a la cafeína con las cantidades que se consumen habitualmente.
El consumo moderado no provoca efectos adversos en la salud de la mujer embarazada, y tampoco afecta la fertilidad.
Se ha demostrado que una ingesta moderada produce un aumento de la tensión, pero al ser durante un período corto no se incrementa el riesgo de infarto ni enfermedades coronarias. Pero por esto mismo, aquellos con hipertensión experimentan mayor riesgo.
Estas son las cantidades de cafeína que nos podemos encontrar habitualmente:
Taza de café: 60 a 200 mg.
Café expreso: 100 mg.
Café soluble: 60 a 80 mg.
Tazade té: 10 a 90 mg.
Bebida de cola: 30 a 45 mg.
Barra de chocolate (de 50 gramos): 10 a 60 mg.
Taza de chocolate: 5 a 40 mg.
Pastillas (de uso terapéutico): 30 a 65 mg.
En el mercado negro suelen circular las llamadas 'pastillas para no dormir', píldoras estimulantes, que llegan a tener entre 100 y 300 mg.
En el deporte, la cafeína, debido a su capacidad para mejorar el rendimiento físico, no es una sustancia prohibida, sino restringida. Se permite siempre que no se llegue a una concentración en la orina de 12 microgramos por mililitro (dos cafés tomados a la vez o prácticamente seguidos producen este nivel de cafeína en la orina hasta dos o tres horas después de su ingestión). Sobrepasar estos valores se considera doping.
Según estudios, se recomienda un máximo de 300 miligramos al día (distribuidos, no de una vez) como nivel seguro de cafeína, la cantidad en tres a cinco tazas de café o varias latas de gaseosas.
La dosis letal de cafeína varía entre 5 y 10 g, el equivalente a 30-60 tazas cargadas de café consumidas en un periodo excesivamente corto de tiempo.

Históricamente, para elaborar el descafeinado, se trata el grano verde con disolventes (que después se eliminan con el tueste natural), aunque desde la década de los 80, se han generalizado métodos naturales para obtenerlo. Con el proceso, se consigue extraer hasta un 98% de la cafeína que contenían los granos. Por lo tanto, el café descafeinado sí que contiene cafeína, aunque sea en bajas proporciones.
En España, la legislación sobre el café marca que un denominado 'descafeinado' puede contener un máximo de 0,3% de cafeína en su composición.
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